| AH1N1: ¿Un Virus en Tiempos Incomparables? |
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Resumen
Muchas y ampliamente divulgadas malinterpretaciones han rondado la epidemia del virus AH1N1. La revisión histórica de la Epidemia de 1918 despeja algunos prejuicios sobre la infección. La epidemia fue recibida con gran alarma, que en la práctica se tradujo en pánico generalizado que quizá debió mantenerse puesto que cerró durante días fronteras, disminuyendo el impacto de la infección en el mismo México, para luego pasar al extremo de una laxitud práctica y una despreocupación compatible con la negligencia en varios países que han visto ascender los registros de la pandemia a una tasa alta, a medida que se intensifica el invierno en el hemisferio sur. Dos momentos recientes (Junio-Julio de 2009) y uno pasado distante (1918) están consignados en el presente artículo de manera que el lector note el avance de la propagación infecciosa presente. El mundo actual cargado de constantes transformaciones, dirigidas e inducidas por el incrédulo ser humano moderno, obliga a los Médicos Veterinarios a tomar acciones gremiales en defensa de la especie animal que ha sido estigmatizada, infundadamente como responsable de la pandemia, en perjuicio de ella y de un sector económico y profesional –el porcícola- que hasta el momento trata de protegerse en soledad con argumentos tan verídicos como menospreciados.
Palabras Clave: Pandemia, Virus AH1N1, Gripa Porcina, Zoonosis, Epidemiología. “(…) el único medio para la luchar contra la Peste es la honestidad” A. Camus. La Peste. Introducción La mayor parte de este artículo fue escrito en el que a continuación será llamado Momento 1, excepto la sección especificada como Momento 2, que respectivamente fue escrita en la tarde de Julio 6 de 2009. La magnitud de los cambios reseñados a nivel de la población afectada permite ver un sensible contraste con la primera etapa de la epidemia y con la llamada Gripe Aviar. También se deben realizar referencias con otros brotes epidémicos previos de AH1N1 como fueron los episodios de 1918, 1957 y 1968. La progresión epidémica vista comparativamente es bastante rápida, aunque su Tasa de Mortalidad es baja, si bien notoriamente acentuada con el discurrir de la estación invernal en países del cono sur. Esa conjunción de efectos hace de la mutación el mayor temor epidemiológico considerando el potencial incremento de su virulencia. La mayor casuística nacional entre el primer y el segundo momento pasó de México a Estados Unidos, que para el segundo corte suma 33.902 casos en temporada de verano. Llama la atención en comparación con otras infecciones respiratorias del tipo Influenza, que la mayoría de los casos mortales en humanos se encuentren en la franja etárea de 20 a 60 años. Los epidemiólogos exhiben preocupación ante la mutación viral, sin embargo, a nivel científico esa posibilidad es más preocupante sobre el H5N1 (Gripe Aviar) dada su altísima fatalidad que se conserva restringida al exigir el puente epidemiológico animal-humano, para su transmisión. La Gripe AH1N1 se contagia vía aerosol entre humanos sin participación animal pese a su errada denominación popular.
Momento 1 (Junio 12 de 2009): Varias claridades deben hacerse ante la clasificación de la Influenza AH1N1 en la Categoría Epidemiológica Fase 6, de alerta máxima –Pandemia- (OMS). La cantidad de infectados mundiales, comprobados como positivos por laboratorios, ascendía a la fecha a 29.669 con 145 muertes denunciadas en 74 naciones habiendo empezado el brote a mediados de Abril. Argentina, que inicialmente se había mantenido libre al entablar cierre de fronteras con México, tabulaba 343 positivos sin ninguna muerte tras reabrir fronteras en Mayo por intereses comerciales. Los primeros dos casos mortales en Chile, en hombres adultos de 37 y 56 años, que tardaron en acudir a los servicios de salud, y el primero en Colombia, en una mujer joven, de 24 años, exigían ya una participación aclaratoria del gremio veterinario por el simple compromiso científico de honrar a la ignorada verdad sobre los hechos y preservar a los cruel e injustamente señalados porcinos. De manera paradójica, Colombia comenzaba a referir la Gripa como AH1N1 diferenciándola del apelativo “Porcina” que es mantenido aún en países desarrollados.
Momento 2 (Julio 6 de 2009): A menos de un mes del previamente citado, el Reporte Oficial de la OMS fechado el 6 de Julio de 2009 consigna una totalidad de población infectada que alcanza los 94.512 individuos, con 429 muertes en más de 125 naciones. Países con estaciones en América Latina en la fecha en cuestión ven un incremento de casos que suma para el caso Argentino 2.485 casos, ya con 60 muertos. Chile compilaba 7376 casos positivos con 14 muertes. Dos reportes epizoóticos en granjas de cría porcina en Canadá (11 de Junio) y en Argentina (24 de Junio) se mantuvieron sin notificación de casos fatales y sin demostración del AH1N1 al emplear la técnica diagnostica directa RT-PCR de acuerdo con la OIE. Colombia registra 118 casos humanos con dos muertes, adicionando al ya mencionado, la muerte de un hombre joven de 28 años en Bogotá. En la noche de este mismo día el Ministerio de Protección Social confirma la muerte de dos personas más; una en el suroccidente de Bogotá, foco epidemiológico para los primeros casos mortales, primer puerto seco de América Latina, y otro en Soacha, municipio vecino de Bogotá. Los dos decesos adicionales, reconocidos en la noche del 6 de Julio, corresponden a individuos de sexo femenino de 28 y 13 años. En concepto del Médico Veterinario Epidemiólogo PhD, Ricardo León Vega Aragón, Presidente de Comvezcol, esta epidemia ha posibilitado la afinación de instrumentos de alerta y prevención epidemiológica en un mundo moderno altamente tecnificado. Reportes de resistencia al Oseltamivir (Tamiflu®) por parte de los virus gripales estacionales de este año (2009) eran denunciados temprano por la revista Scientific American1 desde el 2 de Marzo, mucho antes del inicio de la Pandemia. Dos reportes, apenas comenzado Julio, uno en Dinamarca y otro en Japón, reseñaron resistencia viral al medicamento en esta epidemia. El mundo se refiere popularmente a la infección como Gripa Porcina mientras comenta que la epidemia obedece a una sobrevaloración mediática, que esconde intereses farmacéuticos, económicos y/o políticos. La Pandemia precedente reconocida oficialmente fue el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) en la década de los 80’s. Contextos Las enfermedades contagiosas mortales, de súbita aparición y rápida propagación, han caracterizado la relación entre medicina humana y veterinaria. Salud, política, comercio y transporte forman un cuadrado de interacciones en la historia de nuestra profesión. Basta recordar que las grandes pérdidas económicas producidas por la peste bovina, 200 millones de bóvidos muertos, fueron el gatillo que disparó la creación de Escuelas Veterinarias en Europa comenzando con Alfort (1762), Lyon (1762) y Utrecht (1831). Como bien se sabe, el término vacuna hubiera sido imposible si E. Jenner en 1796 no hubiera rescatado la observación de ordeñadores campesinos que correlacionaba a la viruela bovina (Cowpox) con la protección ante la viruela humana (smallpox) que se había vuelto epidémica y mortal. Asimismo, la rabia, la fiebre amarilla, los virus de encefalitis equina, la leptospirosis, la encefalitis espongiforme, o el virus de la lengua azul, entre varios episodios especialmente evidentes desde la invasiva modernidad, y la imperativa globalización, han tenido impactos notables en la vida humana y animal. La destrucción de toda clase de límites, por parte de un ser que no tolera limitaciones, el humano -o animal político para Aristóteles-, ha tenido bastante que ver en estos desequilibrios ecológicos.
El avance de las fronteras agropecuarias, como sucede con las acciones de los llamados colonos agrarios; el desplazamiento forzoso de población indígena o autóctona, que igual logra la disrupción de nichos ecológicos en agentes infecciosos hasta entonces circunscritos; o incluso avances tecnocientíficos carentes de análisis éticos –como el bioterrorismo (Vg. Ántrax)- , han logrado aumentar lo que no se dio en miles de años, es decir, la redistribución y diseminación de infecciones, e infestaciones, peligrosas para varias especies.
El motor de tal fenómeno suele ser el ansia económica. El afán de lucro o de dominio material sobre otros y una ambición monetaria que coherentemente dice “The sky is the limit” en tiempos de Cambio Climático, que es otro desequilibrio, esta vez atmosférico y biosférico. Eventos biológicos como los anteriores demuestran que cuando el hombre no respeta los límites de la naturaleza, la naturaleza no respeta los límites del hombre, poniéndolo en problemas. Las fronteras infecciosas, donde hay barreras de contagio entre especies, quedan rotas, en ocasiones en contra de los hombres, y en otras -como se corre el riesgo ahora- en detrimento de la salud animal, debido a prejuicios en las medidas políticas o de control sanitario que demuestran un carácter iatrogénico.
La última crisis epidemiológica (2003-2009) de este tipo, fue el SARS (Síndrome Agudo Respiratorio Severo) conocido popularmente como Influenza o Gripe Aviar (H5N1) en el Viejo Continente. Para tener un parangón, el SARS según la OMS -infección definida como de alta transmisibilidad- hasta el boletín de Junio 2 de 2009 de la OMS, llevaba apenas 433 casos en humanos pero 262 muertes desde el inicio del primer brote en 20032 . En contraste, el H1N1 para el reporte 12 (Junio 12 de 2009) tras menos de 2 meses desde el primer caso, cuantificaba 145 muertos y 29.669 casos confirmados en 74 países.
Esta situación epidemiológica demanda una enfática participación de los veterinarios para defender aquí el derecho a la vida animal porcina, que de otro modo corre el riesgo de recibir la culpa en un rasgo conductual que caracteriza al humano y que permitió definir, como lo señala el antropólogo francés, Rene Girard, la figura del “Chivo Expiatorio” o castigo violento de inocentes ante las propias culpas. Bien lo decía Calvin W. Schwabe, padre de la epidemiología veterinaria, fallecido en Junio de 2006:
“Mientras el estudio de las zoonosis es abiertamente un estudio antropocéntrico (que gira en torno al humano), la epidemiología ciertamente no lo es”
El Ortomixovirus AH1N1 del 2009 se ha encontrado como causa del brote de la Nueva Influenza sólo en personas (Repasar Introducción, Momento 2). Tristemente, la calidad de la información técnica y científica ha sido deficiente y su costo puede contabilizarse en vidas animales. Los malos entendidos, sin embargo, pueden continuar siendo frecuentes a medida que avance la Pandemia, en especial en los inviernos subsecuentes intensificados con el Cambio Climático. Los pre-juicios pueden llevar a miles de personas a tomar decisiones equivocadas, tales como eliminar (matar) animales injustificadamente, clausurar negocios porcícolas, o disminuir el consumo de productos derivados de este sector generando crisis sumatorias a las ya sentidas. Lo cual demanda claridad y pedagogía social de parte del gremio veterinario. La designación de la epidemia como Gripe Porcina es un craso error. La animadversión contra los cerdos prosigue en distintos países ante las mínimas aclaraciones permitidas en los medios masivos de comunicación. En el concierto internacional, la identificación de la enfermedad relacionada con la especie porcina no cesa, por lo menos al momento de escritura de este artículo. El 11 de Junio de 2009, fecha en la cual la Organización Mundial de la Salud (OMS) decreta a la infección como Pandemia, todavía la agencia mundial de prensa Associated Press (AP), o la Reuters, y en consecuencia miles de medios de comunicación internacional, siguieron refiriéndose a la epidemia como “Gripa Porcina” (Swine Flu)3 . Análisis contextual de un antecedente y un presente Para 1920 la población humana mundial ascendía a 1.820 millones de personas. La mal denominada Influenza “Española” (1918-1919) recién había cobrado la vida de 50 millones de humanos. Es deber entrecomillarla por cuanto tal peste, en verdad, se desató en el corazón de un Estados Unidos que, así, estigmatizó a la España que no formó parte del bando de los aliados en la I Guerra Mundial. Una independencia por la cual nuestra madre patria informaba libremente sobre el brote estadounidense. Si la Primera Guerra Mundial alcanzó 16 millones de muertes , la cifra de pérdida de vidas humanas por la infección gripal es asombrosamente notoria. Eran los tiempos en que Picasso pintaba la bella obra titulada “Campesinos Dormidos” (1919), que demostraba la tranquilidad contrastante de los seres rurales españoles con el infierno que vivían los aliados y sus enemigos en medio de la guerra.
La OPS cuenta 20 millones de muertos por el incidente memorable para la infectología mundial, según P. Acha de la OPS. Estimativos epidemiológicos altos discuten que el episodio pudo acabar con la vida de hasta 100 millones de seres humanos. 500 millones, casi un tercio de la población total de aquel entonces, mostró síntomas de la enfermedad (Taubenberger & Morens, 2006) . La causa de la, así llamada, “madre de las pandemias” fue un virus AH1N1, causante de neumonía severa al no tratarse.
La población humana, para la época, era en esencia rural –esparcida- y los núcleos de población urbana no eran tan condensados como en la actualidad. En contraste, hoy somos 6.750 millones de personas. El hacinamiento dado hoy en grandes ciudades, con densidades demográficas urbanas mayores al 70%, y continuos desplazamientos diarios, facilitan las transmisiones de las infecciones respiratorias. Relación con el desarrollo económico y el cambio climático En aquel tiempo, la contaminación además era ínfima comparada con la actual. La interacción con las otras especies era también distinta. Se vivía en un contacto más estrecho con los animales de granja. Los árboles eran respetados e incluso amados. Tampoco había sistemas de transportes masivos altamente contaminantes, que –al tiempo- arrasasen con pulmones ecológicos, encargados de dar balance a la calidad del aire en las ciudades. Menos aún había millones de personas inmunodeprimidas a causa del stress de la vida moderna, el VIH/SIDA o las frecuentes quimioterapias contra el cáncer. A favor del presente, no había fácil consecución de tapabocas, un sistema informativo por poco omnipresente que informara casi en tiempo real sobre alertas, o las amplias herramientas farmacológicas disponibles como ahora -en especial para quién posee recursos económicos suficientes- que lamentablemente no es la mayoría poblacional. Es cierto: hay antibióticos, anti-inflamatorios y vacunas, pero eso no quiere decir que como humanidad estemos haciendo todas las cosas bien. Para esa época, los follajes de los árboles citadinos crecían sosteniendo toda clase de vida. Hoy, las ramas caen muertas -con su potencial oxigeno y sus nidos-, ante el avance del inerte cemento. A la par, niños y ancianos fenecen asfixiados por enfermedades respiratorias en las ciudades. Las estéticas calles sin duda se ven despejadas. Los árboles que osan tocar los cables de la energía eléctrica son prontamente talados, y llamados de modo esnobista “el verde”, perdiendo la calidad de seres vivos. Vale más el cable mal planificado, que las ramas de la salvación.
El 24% de los gases de efecto invernadero, causantes también del Cambio Climático, según FAO, son ocasionados por la producción energética para actividades humanas. Otro 18% se ocasiona por la deforestación que aniquila la absorción de CO2 y la producción de Oxigeno generada por las plantas. Paradójicamente, para el énfasis del activismo ecológico, todo el transporte mundial suma emisiones contaminantes apenas por un 14% del total (Ver: http://www.youtube.com/watch?v=Oe_SaNk9wMk). Pero culturalmente las más culpabilizadas por el Cambio Climático son otros animales, las vacas…
Tal desequilibrio no estaba presente en 1918. La contaminación no sólo disminuye la cantidad de oxigeno disponible, o paraliza las cilias del aparato respiratorio (responsables de limpiarlo –esté sano o enfermo-), sino que vehiculiza mecánicamente infecciones oportunistas como lo hace el material particulado contaminante (PM 2,5 o 10) que arrojan los combustibles fósiles.
¿Quién contagió a quién?
Otro gran error -tan cultural como circunstancial en el mundo regente del desarrollo económico-, corre por cuenta de la vertiginosa mass media. La misma que dio a entender que la epidemia se originó en los cerdos transfiriéndoles la culpa de la globalización: un evento multitudinario del orbe, donde la interconexión viajera entre naciones se da minuto a minuto por comercio, turismo, estudios o negocios. Hecho que le ha costado ya la vida a una cantidad enorme de animales y negocios porcícolas, acusados por la gripa, que no tenían razón verdadera porqué ser sacrificados. A los niños se les engaña con dulces, a los adultos con prejuicios e ideologías: Egipto por disposición gubernamental mandó matar 300.000 cerdos el 29 de Abril. Jordania para esas mismas fechas ordenó cerrar los cinco criaderos porcícolas, mandando al sacrificio a 800 animales . Y la Medicina Veterinaria aún permanece callada. Encontremos luces sobre la justicia de tales actos en el pasado.
En Marzo de 1918 la primera oleada que se presentó de la fatal influenza, acaeció también primero en seres humanos. Por Septiembre de ese año ocurre la segunda oleada mortal otra vez en humanos (Taubenberger & Morens, 2006). Los cerdos enfermaron, no mortalmente, sólo en los últimos 3 meses de ese año como explica Pedro Acha (2003) de la OPS. Si por sacrificar a los causantes de la epidemia fuera, entonces fuimos indultados como especie. La Nueva Influenza AH1N1, acorde con la OIE -equivalente veterinario de la OMS- no ha sido en este incidente aislada de animales.
Lo cierto es que actualmente la humanidad encara al menos una epidemia que, a diferencia del VIH/SIDA, última pandemia oficial reconocida hasta el momento (1982), no necesita de contacto intimo/invasivo para su contagio. Por ende, su fácil “transmisión por el aire” (aerosol) lo ubica también en un lugar de mayor gravedad (Nivel de Bioseguridad, BSL-3) para la Clasificación de Riesgo Biológico. El SIDA tiene un menor Nivel de Bioseguridad, BSL-2, en una escala de 4 niveles diseñada para circunstancias controladas de laboratorio. El escepticismo sobre quienes usan los económicos tapabocas, contrasta con los precios del Tamiflu™, u Oseltamivir, cuyo costo asciende a 150-200 Dólares por una caja con 10 cápsulas - un coste muy alto en tiempos de crisis económica.- Inclusive teniendo su administración directa bajo control del Ministerio de Protección. Conclusión Prudencia y prevención del riesgo, por tanto, es lo que recomiendan la ciencia, la historia y la OMS. El lugar común, según el cual millones de gentes mueren por otras causas, mientras este episodio lleva “apenas” un centenar de víctimas en un par de meses, importa poco. Más cuando se ve que el primer reporte sobre el SIDA, habló inicialmente de 5 pacientes enfermos –no muertos- (Gottlieb, 1981). Hoy, esa otra peste antaño también recibida con duda y laxitud, alcanza millones de enfermos y muertos en una sociedad que en nada cree y de todo sospecha para su perjuicio.
1. Schwabe C W. 1969. Veterinary Medicine and Human Health. Williams and Wilkins Company. Baltimore. USA
1http://www.scientificamerican.com/blog/60-second-science/post.cfm?id=widespread-tamiflu-resistance-spark-2009-03-022. Clodfelter, Micheal. 1992. Warfare and armed conflicts: a statistical reference to casualty and other figures, 1618-1991 . Mcfarland & Company. Jefferson. USA. 3. Acha P & Szyfres B. 1994/2003. Zoonoses and Communicable Diseases Common to Man and Animals. PanAmerican Health Organization. Washington. USA. 4. Taubennerger JK & Morens DM. 2006. 1918 Influenza: The Mother of All Pandemics. Emerging Infectious Diseases. Vol. 12. No. 1: 15- 22. [ 5. Ricardo Andrés Roa-Castellanos. Médico Veterinario. Miembro Asociación Colombiana de Médicos Veterinarios y Zootecnistas (ACOVEZ). Instituto de Bioética. Universidad Javeriana. Junio 12 de 2009]: http://www.elespectador.com/noticias/salud/articulo138493-egipto-ordena-matar-todos-los-cerdos . Notas al pie: 2http://www.who.int/csr/disease/avian_influenza/country/cases_table_2009_06_02/en/index.html 3 [Junio 11 de 2007]: http://www.etaiwannews.com/etn/news_content.php?id=974409&lang=eng_news&cate_img=49.jpg&cate_rss=news_Society ; http://www.msnbc.msn.com/id/31207627 ; http://www.nytimes.com/2009/06/09/health/09flu.html?bl&ex=1244779200&en=7d3c3a6c549a733a&ei=5087%0A Acerca del Autor: Ricardo Andrés Roa-Castellanos.
Médico Veterinario. Miembro Asociación Colombiana de Médicos Veterinarios y Zootecnistas (ACOVEZ). Instituto de Bioética. Universidad Javeriana.
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